llegamos a Phu Quoc con los billetes de bus para llegar al hotel en el bolsillo.
menudo bus... a la altura del camino de cabras para llegar al pueblo donde estaba nuestro hotel, Duong Dong.
como era de esperar, el bus no nos dejó en la puerta del hotel ni mucho menos, así que apáñatelas para encontrarlo. pero claro, donde hay turistas (aunque sean pocos), hay negocio, y ahí teníamos a unos vietnamitas esperandonos con sus motos para acercarnos al hotel.
aprovechamos la oportunidad para alquilarles las motos hasta que nos fuéramos y así poder hacer el cabra por la isla.
al menos, el hotel estaba de lujo, con salida directa a la playa incluída y un buen catering en la habitación, compuesto por unas pringles con sabor a algas y unas patatas con sabor a gamba (ver foto en Facebook)
a excepción de los 3 o 4 hoteles en condiciones que hay en funcionamiento, la isla está patas arriba. como si la guerra hubiera acabado antes de ayer. todas las carreteras están en obras, así como el nuevo aeropuerto y unos cuantos hoteles más.
eso sí, a lo largo de toda la isla te encuentras con carteles informativos de como va a quedar la zona, y parece ser que la van a urbanizar de arriba a abajo (en cuatro días si tenemos el cuenta el ritmo de desarrollo asiático...)
de momento, dá la opción de poder disfrutar de otro tipo de turismo al de fiesta-y-playa al que tan acostumbrados estamos...
resumiendo mucho (he tardado tanto en terminar esta entrada que ya casi no recuerdo más), dos momentos a reseñar:
- final del mundial de voley playa en una cala perdida del sur de la isla. Vietnam - Tebaña (algo parecido a eso es lo que usan para España). 4 contra 4. una pena que no tengamos fotos...
- buceo. era mi primerita vez. casi se me salen los ojos de las cuencas, pero sobreviviré.
aparte de eso, nos hicimos un tratamiento de rejuvenecimiento que nos quitó 10 años de encima. ponte en pelotas en una camilla, rodeado de hojas y pringado con leche y no sé que hostias más. en este caso, por suerte, no hay fotos tampoco.
y otro detalle, si habéis visto Mars Attack y recordáis como hablan los marcianos, ya conocéis el acento vietnamita.
a la vuelta a China deprime ver que el cielo ya no es azul, qué se le va a hacer.
ah, y no me olvido de que mientras yo estoy currando, vosotros estáis de pilares.
cabrones!!!
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DANIELADA DEL DÍA (no siempre van a ser los chinos)
le digo a un colega español: joder, no me acostumbro a lo duros que son aquí los colchones
y me responde: has probado a darle la vuelta?
tres meses durmiendo sobre una tabla de madera... donde no hay mata, no hay patata
jaaj de momento Danielada del viaje jeej
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